elponcho


las madres de Los Andes
Agosto 1, 2008, 7:09 pm
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Las cholitas, pariendo cordilleras entre sonrisa y sonrisa, fueron poblando todo el altiplano. Ahí donde solo nacían resecos penachos de hierba, parieron hijos y criaron a los que sobrevivían al encuentro con el desierto hasta verlos grandes y fuertes como montañas.

 

En silencio de desierto viven, en ese silencio seco de los caseríos de adobe donde no hay luz eléctrica; un silencio filtrado por la brisa y por discretos susurros, casi carcajaditas consejos, que Las Cholitas que ya no están dejan colgando de Los Andes para guiar a las que siguen sembrando el altiplano de vida.

 

Ocasionalmente, cuando la dignidad reclama, fruncen el ceño y quiebran el silencio del altiplano con un incuestionable grito insurgente. Entonces tiembla la tierra y tiembla también quien les haga frente.

 

Un día La Vida misma, aburrida de sus rutinarias obligaciones, siempre entre el parto y el duelo, sintió curiosidad. Decidió esconderse en el atado lleno de cosas que llevan Las Cholitas sobre sus espaldas para descubrir el secreto de tanta fortaleza y fertilidad.

 

Con ellas aró arena y piedras para sembrar papa, maíz y quínoa, con ellas subió lagos enteros de agua desde los valles para saciar la sed del altiplano, con ellas bajó a las entrañas de la tierra buscando minerales, con ellas aprendió a respetar y a compartir las hojitas de coca que hacen amigos a los desconocidos y que alejan el cansancio, el hambre y la sed, pero no descubrió ningún secreto.

La Vida, escondida entre las cosas de las cholitas, conoció de soledades y desamores, descubrió el sacrificio, la postergación y el sufrimiento, sintió la discriminación, el desprecio y el rechazo.

Cuando no pudo soportarlo más, ofendida de vivir, La Vida, que no estaba hecha para padecer, abandonó su escondite de un salto, corrió lo más lejos que pudo y lanzó un grito desgarrador que resonó por todos los rincones del altiplano.

 

Las Cholitas, sobresaltadas, dieron vuelta todas las piedras del desierto buscando socorrer a alguien tan desdichado como para soltar semejante reclamo y se encontraron con La Vida temblando, hecha un ovillito, llena de tierra y espinas, acurrucada en unos pajonales enanos como un perrito que fuera brutalmente apaleado.

Estás bien? Por que gritás? Que te pasa? le preguntaron desordenadamente todas a la vez mientras descubrían que no sucedía nada grave.

La Vida se desbordó en un llanto que contenía desde el día en que nació y que cuando tocó la tierra reseca hizo brotar una planta de papas. Entre lágrimas y espasmos, llena de mocos y bastante avergonzada, les contó que había conocido el dolor y que lloraba por ellas, por tanto sacrificio y sufrimiento concentrado en tan pocas mujeres.

Las Cholitas a coro soltaron tres incómodas carcajaditas tapándose la boca con la mano. Ya se te va a pasar, le dijeron acariciándole el pelo lleno de tierra y abrojos, nosotras ya no lloramos más, se secaron nuestras lágrimas tristes en la época de nuestras tatarabuelas, ahora sólo lloramos de alegría. Tranquila, vas a estar bien, sentenciaron tiernamente como sólo las madres lo pueden hacer.

Encendieron un fueguito con un poco de paja y bosta seca para dejar a La Vida abrigada y bien acompañada, y se fueron despidiendo una por una.

  

La Vida, repuesta de su encuentro con Las Cholitas aprendió a llorar, pero sobretodo a valorar el misterio de sonreir.

Las Cholitas, las hijas de las madres de Los Andes, recuerdan el encuentro con La Vida con asombro, sin comprender tanto llanto derramado y siguen hasta el día de hoy con aquel porfiado propósito: parir montañas.

 

Guille,

Sorata, Bolivia, agosto 2008

 

  

 

ver todo el poncho 


10 comentarios por mucho
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que bueno saber que siguen volando y observando, les mando muchos besosssssssssssssssssssssss

Comentario por camila

que lindo che…espero verlos
victorinox

Comentario por Anónimo

que lindo!!!!!!!!!
bueno viaje chicos,
coco

Comentario por coco

Es hermoso lo que te inspiro, realmente son las mamachas las grandes heroinas del altiplano, fue a las que siempre vi trabajando, sonriendo bajito cuando nos vieron en dificultades por nuestra ignorancia, pero solidarias para ayudarnos. Sigan disfrutando y transmitiendonos sus experiencias.
Besos y gacias

Comentario por ALICIA

Así se cuentan la experiencias de viaje. Un abrazo

Comentario por Gabriel Bonino

Guille y Cathe

Me decia el otro dia Rodolfo, que lindo que escribias y yo muy suleto de cuerpo le conteste….aprendio y mamo de Papa, en sus historia verdaderas de Beijing y aledaños.
Cada uno con lo que tiene y saca de vez en cuando.
Los queremos extrañamos y compartimos tu cartita..dejemos las milanesas y asaremos un asado con chorizos en la estufa…mejor, ya llevamos unos cuandotos asaditos con el Tati y Mami.
Un beso enorme

Papa y Mama

Comentario por roberto y liliam

que lindo escribennnnnnnnnn vuestra vida se parece a la de las cholitas siempre sonriendo y viviendo de sus experiencias,
sigan adelante o VENGANSEEEEEE YAAAAAAAAAAA
LOS EXTRAÑAMOS BESOS MA

Comentario por Anónimo

Guille,
Una lagrimita afloró tímida con la emocion de tu relato.Gracias !
Beso a Cathe y abrazo para ti.

Comentario por Stefan

linda historia de la altura me gusto encontrarlos otra vez en este cibermundo demas las fotos esperoverlos pronto

Comentario por alfonso

buenisismo el material. viva Bolivia, viva Uruguay, jallalla América latina

Comentario por Edgar Martínez




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